Lo mejor que te puede pasar en la vida es querer a alguien y que esa persona te quiera a ti del mismo modo. Tener a alguien a tu lado que te haga sonreír las 25 horas del día, los 8 días de la semana. Incluso cuando las fuerzas para hacerlo te han abandonado. Lo mejor que te puede pasar es mirar a alguien a los ojos y ver más allá, pensar dentro de ti cómo es posible llegar a querer tanto a una persona. Sentir que tu vida se va a la mierda si él se va, y que no se vaya nunca. Sentir que nunca se va a ir. Lo mejor que te puede pasar en la vida es encontrar a esa persona que conozca todos y cada uno de tus defectos, y que por eso te quiera tanto.
Aprendí que caer está permitido, pero levantarse es obligatorio. Que sólo fracasa quien no lo intenta. Que amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano, que si te rindes ya estás vencido y que siempre decepciona quien menos te lo esperas. Que la distancia no hace el olvido, pero cada kilómetro duele. También he aprendido que hay que dejar irse a las personas para extrañarlas y que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Que las malas rachas siempre pasan, que tu vida no es gris, es del color del que tú la quieras pintar. Que a veces se necesita ausencia para valorar la presencia pero que quien mucho se ausenta pronto deja de hacer falta. Por eso, valora lo que tienes y que no te haga falta perderlo para darte cuenta que de verdad lo querías. Y recuerda que las personas que necesitas en tu vida, son aquellas que te demuestran que te necesitan en la suya.
Las personas cambian para que puedas aprender a dejarlas marchar. Las cosas salen mal, para que puedas apreciarlas cuando salen bien. Te crees mentiras, para que tarde o temprano te des cuenta de que no puedes confiar en todos. Y, algunas veces, las cosas buenas terminan, para que algo mejor, pueda comenzar .
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