Ella camina a paso firme, con la cabeza bien alta, con la mirada al frente. Por dentro está hecha un asco, pero por fuera no va a permitir que eso se refleje. Tiene los ánimos por los suelos, las fuerzas le han abandonado, pero lo soluciona con un poco más de maquillaje. No le apetece, pero sonríe. No puede más, pero no dice nada. Cada día lo quiere un poco más y se quiere un poco menos, pero lo sabe disimular bien diciendo que está mejor así. A pesar de todo, sigue allí, de pie. Jamás la verás llorar, siempre está por delante su orgullo, prefiere llegar a casa y pasarse dos meses sin dormir y otros tantos sin comer, antes que dejar ver que algo le afecta. Aunque en realidad es muy sensible, cualquier tontería le afecta. A veces le da la sensación de que nadie la conoce de verdad, de que nadie sabe todo lo que lleva por dentro. Cada día intenta sacarle una sonrisa a los suyos, pero cuando ella la necesita.. ¿Quién está ahí para sacársela? Nadie. Todos esperan mucho de ella, pero nad...
Aprendí que caer está permitido, pero levantarse es obligatorio. Que sólo fracasa quien no lo intenta. Que amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano, que si te rindes ya estás vencido y que siempre decepciona quien menos te lo esperas. Que la distancia no hace el olvido, pero cada kilómetro duele. También he aprendido que hay que dejar irse a las personas para extrañarlas y que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Que las malas rachas siempre pasan, que tu vida no es gris, es del color del que tú la quieras pintar. Que a veces se necesita ausencia para valorar la presencia pero que quien mucho se ausenta pronto deja de hacer falta. Por eso, valora lo que tienes y que no te haga falta perderlo para darte cuenta que de verdad lo querías. Y recuerda que las personas que necesitas en tu vida, son aquellas que te demuestran que te necesitan en la suya.
Nada es para siempre, por mucho que nos empeñemos en pensar que esa persona estará siempre a nuestro lado, en realidad todos sabemos que en algún momento tarde o temprano, se acabará alejando. nos empeñamos en creer cosas que no son, en soñar cosas imposibles. vivimos en una ilusión que cuando desaparece hace que nos hundamos. las cosas son así, digamos que ''estamos programados'' para entrar y salir de la vida de los demás. y es que por mucho que nos duela, lo único que dura para siempre son los recuerdos.
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